jueves, 14 de noviembre de 2013

CAÑAS Y BARRO...



Don Vicente Blasco Ibáñez  fue perseguido por la justicia en tres ocasiones. La primera, que le costó el encarcelamiento, por un alboroto anticlerical contra una expedición de peregrinos que se dirigía a Roma -en 1892 había publicado un novelón contra los jesuitas titulado La araña negra-. La segunda vez fue en 1896 por soliviantar a las masas contra la guerra de Cuba, lo que le obliga a huir a Italia.




 La utilización del lenguaje espontáneo de la calle y de formas desgarradas y plebeyas, de la sociabilidad mediterránea y de su afición por el tumulto y el ruido, de las relaciones de barrio y de las fiestas, hicieron que el republicanismo fuera no solo la expresión política de las clases populares, sino de su manera de ser, de hablar y de imaginar la vida.

No resulta contradictorio que sea precisamente, en estos años [de activismo político] cuando escriba sus mejores novelas, las valencianas ...

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